La Cabaña -- Impresiones (Tim Keller)

Algunas impresiones de Tim Keller sobre el best-seller La Cabaña de W. Paul Young:

Durante las vacaciones leí una buena (y devastadora) crítica de La Cabaña  de William P. (Paul) Young en la última edición impresa de Books and Culture: A Christian Review (Jan/Feb 2010). Fue algo que me recordó que yo era una de las últimas personas en el mundo que no había leído el libro. Así que lo leí. ¿Por qué escribir un artículo al respecto? [El libro en cuestión] vendió 7.2 millones de copias en poco más de 2 años, a mediados de Junio de 2009. Con esas cifras, seguramente ejercerá alguna influencia en el imaginario popular de lo religioso. Así que exige una respuesta. Esto no es una reseña [o crítica literaria], simplemente algunas impresiones:

El libro es un noble esfuerzo, en forma de narración, de ayudar a la gente moderna a entender por qué Dios permite el sufrimiento. El gran argumento que Young presenta en varias partes del libro es el siguiente: Primero, el mal y el sufrimiento en el mundo es resultado de nuestro abuso del libre albedrío. Segundo, Dios no ha impedido el mal, para así alcanzar un bien mayor y más glorioso que ahora los seres humanos no podemos comprender. Tercero, cuando tenemos amargura hacia Dios por alguna tragedia en particular, nos sentamos en la silla del 'Juez y Dios del mundo', y no estamos cualificados para ese trabajo. Cuarto, debemos adquirir una 'perspectiva eterna' y ver a todo el pueblo de Dios [lleno] de gozo delante de su presencia por siempre. (Al padre en la historia le es dada una vision de su hija muerta viviendo en gozo en la presencia de Cristo, y [esta visión] cura su dolor.) Todo esto es una teología pastoral bastante standard y ortodoxa (aunque un tanto excesiva en su defensa del libre albedrío). [Todo ello] es bastante accesible al lector por el uso que hace de la narrativa. He escuchado muchos testimonios de medio-creyentes y de no-creyentes diciendo que este libro les había dado respuesta a sus mayores objeciones a la fe en Dios.

Sin embargo, a lo largo del libro [se puede ver cómo] la historia de Young mina unas cuantas doctrinas tradicionales del cristianismo. Muchos se han metido de llenos a debatir sobre las creencias teológicas de Young, y yo tengo mis propias reserves. Pero este es mi principal problema con el libro. Cualquiera que haya quedado influenciado por el imaginativo mundo de La Cabaña no estará en absoluto preparado [para un encuentro] con el Dios, realmente mucho más multi-dimensional y complejo, de la Biblia. En los profetas el lector encontrará un Dios que constantemente condena y jura juicio sobre sus enemigos, mientras que las Personas del Dios-Trino de La Cabaña no paran de decir que el pecado no les es ninguna ofensa. El lector del Salmo 119 es lleno de entusiasmo por los estatutos, los decretos y las leyes de Dios, mientras que el Dios de La Cabaña insiste en que él no nos da ninguna norma o ni tan siquiera tiene ninguna expectativa de los seres humanos. Lo único que quiere es una relación. El lector de las vidas de Abraham, Jacob, Moisés e Isaías aprenderá que la santidad de Dios hace que su presencia [sin ningún tipo de mediación] sea peligrosa o incluso fatal para nosotros. Alguien podría argumentar (tal y como Young parece hacerlo en la página 192) que a causa de Jesús, Dios es ahora sólo un Dios de amor; lo que hace obsoleto cualquier discurso sobre santidad, ira y ley. Pero cuando Juan, uno de los amigos más íntimos de Jesús, ve mucho tiempo después de la crucifixión al Cristo resucitado en la isla de Patmos, 'cayó al suelo como muerto' (Apocalipsis 1:17). La Cabañadeconstruye de forma eficaz la santidad y la trascendencia de Dios, Simplemente no están presentes. En su lugar, simplemente, amor incondicional. El Dios de La Cabaña no tiene nada de la estabilidad y la complejidad del Dios bíblico. Un Dios a medias no es de ninguna manera Dios.

Existe otro libro moderno que [también] busca comunicar el carácter de Dios a través de una historia. [Este libro] también intentó 'encarnar' la doctrina bíblica de Dios de una forma imaginativa que pudiera trasmitir el corazón [mismo] del mensaje bíblico.  Aquella historia tenía una figura de Cristo llamada Aslan. Sin embargo, al contrario que el autor de La Cabaña, C.S. Lewis siempre se esmeraba en mantener la tensión bíblica entre el amor divino y su abrumadora santidad y esplendor. En la introducción a su libro El Problema del Dolor, Lewis citaba el ejemplo del libro infantil El Viento en los Sauces en el que dos personajes, Rata y Topo se acercan al divino. 

"¿Miedo?" Murmuró la Rata, con los ojos brillando de amor. "¡Miedo! ¿De él? ¡Nunca! Y, sin embargo... ¡Oh Topo, tengo miedo!"

Lewis buscó trasmitir esto a lo largo de sus historias de Narnia. Uno de los momentos más memorables es la descripción de Aslan.

"¿Seguros? ¿Quién dijo algo de estar seguros? Por su puesto que él no es seguro, pero él es bueno. Y es el Rey."   

Esto está mejor.