Grandes retos para la Iglesia Occidental (Tim Keller)

1. La oportunidad (por lo menos en los Estados Unidos) de influir en el devenir de la cultura. En una entrevista, el sociólogo Peter Berger opinaba que los evangélicos en los Estados Unidos están dando un giro, de ser mayoritariamente clase obrera a tener formación universitaria.

Su pregunta es-- Todos estos cristianos preparándose en letras, empresariales, política, medios de comunicación y artes escénicas a) ¿serán asimilados en la ya existente narrativa cultural, de manera que en sus puntos de vista y valores pasará a ser el mismo que el del resto de las elites y profesionales seculares? o b) ¿se encerrarán en sí mismos y harán de su fe un asunto privado [sin ingerencias en su trabajo], de manera que, a todos los efectos, no realicen su trabajo de una manera especialmente distintiva? o c) ¿trabajarán de forma lo suficientemente creativa desde una perspectiva cristiana en sus campos para que las cosas cambien? (Ver Peter Berger)

2. El avance del Islam. ¿Cómo se relacionan los cristianos con los musulmanes cuando les toca vivir codo con codo en una misma sociedad? ¡Lo datos que recogemos de lugares como África y Oriente Medio no son muy alentadores! Este es un problema que afecta más a la iglesia en Europa que a la iglesia en Estados Unidos, pero sin duda será una preocupación creciente también para América

¿De qué manera pueden los cristianos, en relación a los musulmanes, ser a) buenos vecinos, procurando su bienestar indistintamente de si se convierten o no, y aún así b) de forma atractiva y efectiva invitarles a considerar el evangelio?  

3. El nuevo cristianismo global no es occidental.  El centro de gravedad demográfico del cristianismo [a nivel mundial] ha girado, y ya no se encuentra en Occidente, sino en Asia, América Latina y África. Las iglesias urbanas que están despuntando en China podrían llegar a ser particularmente influyentes en el futuro. Aún así, Occidente todavía tiene las instituciones educativas, el dinero y un poder significativo

¿En qué términos debe desarrollarse la relación entre las antiguas iglesias occidentales y la nueva iglesia no occidental? ¿Cómo podemos utilizar nuestros bienes para servirles, de una manera que no sea paternalista? ¿Cómo podemos aprender de ellos más allá de lo superficial?

 4. El creciente distanciamiento cultural con respecto al evangelio.Los conceptos básicos del evangelio -- pecado, culpa y tener que rendir cuentas a Dios, el sacrificio de la cruz, la naturaleza humana, la vida después de la muerte -- están llegando a ser una rareza en nuestra cultura occidental por primera vez en 1500 años. Tal y como Lesslie Newbigin ha escrito, ahora es tiempo de 'pensar como misioneros'--para formular maneras de comunicar el evangelio que por un lado confronte, como también sepan conectar con nuestra crecientemente-descristianizada cultura occidental.

¿Cómo hacemos que el evangelio sea culturalmente accesible, sin poner en compromiso su integridad? ¿Cómo podemos comunicar el evangelio y vivirlo de manera que sea comprensible para gente que carece de la estructura mental básica para al menos ser capaces de entender las verdades esenciales de la Biblia?

5. ¿El fin de la prosperidad? Con la crisis económica, la cuestión que se nos plantea es -- ¿volverá a crecer el valor de las viviendas, seguros, comisiones, salarios e inversiones, al mismo ritmo que lo han hecho durante los últimos 25 años? O, por el contrario ¿el crecimiento será relativamente nulo por muchos años? Si es así, ¿de qué manera la iglesia occidental --que se ha acostumbrado a dar de unos activos que crecían a gran velocidad-- se ajustará en la manera en la que lleva a cabo el ministerio? Por ejemplo, el ministerio en los Estados Unidos hoy está altamente profesionalizado --los empleados de una iglesia son mucho más numerosos de lo que lo eran dos generaciones atrás, cuando de una iglesia de 1.000 se esperaba que quizá tuviera dos pastores y un par de trabajadores a medio tiempo. Hoy día esa misma iglesia seguramente tenga entre 8 y 10 trabajadores a tiempo completo.    

También a tener en cuenta, ¿cómo ajustamos el mensaje sobre la mayordomía? Si los activos se han reducido a la mitad, [nos encontramos con la paradoja de que] un ofrendar más sacrificado y con mayor riesgo será necesario para poder realizar menos ministerio del que hasta ahora hemos estado llevando a cabo.

Si, además de todo esto, sufrimos un atentado nuclear o de terrorismo biológico en los Estados Unidos o en Europa, podríamos tener que vernos obligados a dejar de un lado toda nuestra asunción más básica sobre el progreso social y económico que hemos ido construyendo durante los últimos 65 años. En la primera mitad del s. XX, tuvimos dos guerras mundiales y una depresión económica. ¿Está lista la iglesia para hacer frente a una situación similar? ¿De qué manera? ¿Qué puede significar todo esto?

 - Puedes leer original (en iglés) aquí