¿Cómo deben prepararse iglesias y líderes para hacer frente a los grandes retos de la Iglesia? -ver última entrada- (Tim Keller)

1. La iglesia local tiene que apoyar la creación de cultura. La mayoría de jóvenes evangélicos interesados en integrar su fe con el arte cinematográfico, el periodismo, la financiación empresarial, etc., reciben apoyo e instrucción de redes de contacto informal u organizaciones para-eclesiales. El libro de Michael Lindsay Faith in the Halls of Power muestra cómo muchos cristianos que se encuentran en lugares desde los que se puede ejercer alguna influencia cultural, están alienados de la iglesia, porque en los mejores casos, no reciben apoyo de la iglesia por vivir su fe en el espacio público y, en el peor de los casos, lo que reciben es oposición.

A nivel teológico, la iglesia necesita ganar un mayor consenso sobre la manera de relacionar fe y cultura. Todavía existe bastante conflicto entre quienes quieren discipular a los cristianos para la vida pública, y quienes piensan que todo lo que sea "involucrarse en la cultura" al final conlleva su riesgo y [acaba por] distraer de la predicación del evangelio. Lo que hace [especialmente] difícil este debate es que ambas partes hacen una buena presentación de sus puntos de vista y presentan buenos argumentos.

A nivel práctico, incluso las iglesias que de entrada valoran la importancia de integrar fe y ocupación laboral, en realidad hacen muy poco a la hora de equipar a la gente para que ese sea el caso. A quienes estamos en el ministerio, el seminario sólo nos preparó para discipular a la gente sólo en la medida que los vayamos sacando fuera del mundo y metiéndolos cada vez más dentro de las paredes y ministerios de la iglesia. Así que, ¿cómo puede una iglesia ayudar realmente a sus miembros en esta área? Aquellos líderes que quieran empezar a trabajar en esta cuestión deberían echar un vistazo al Center for Faith and Work de Redeemer. 

2. Necesitamos renovar nuestra apologética.  En estos momentos hay una gran resistencia, por parte de líderes evangélicos más jóvenes, en contra de la apologética. Nos dicen que ya no necesitamos argumentos porque la gente [ya] no [sigue una lógica] racional. Lo que necesitamos es comunidad de amor. En mi opinión, éste es un planteamiento corto de miras por dos motivos.

Primero, los cristianos occidentales acabarán teniendo que hacer frente al reto que durante años muchos misioneros se han encontrado--cómo comunicar el evangelio a musulmanes, budistas, hindús y seguidores de otras tantas religiones populares.  Todos los líderes jóvenes deberían tomar cursos en y leer textos de las otras principales religiones del mundo. También deberían estudiar la presentación del evangelio escrita por misioneros que han estado interactuando con esas religiones. Una comunidad de amor será extremadamente  importante, tal y como siempre lo ha sido, para alcanzar a nuestros vecinos que tienen otras creencias; pero si han de venir a la iglesia, lo harán trayendo con ellos toda una serie de preguntas que un líder de hoy tiene que ser capaz de dar respuesta.

Segundo, existe un verdadero vacío en el pensamiento secular de occidente. Al morir Derrida, me sorprendió ver cuántos de sus antiguos alumnos admitían  que la Alta Teoría (lo que los evangélicos llamamos 'post-modernismo') es vista como un callejón sin salida, principalmente porque es tan relativista que no provee de ninguna base para la acción política. Y un importante intelectual británico como Terry Eagleton, en unas recientes conferencias en Yale (publicadas por Yale Press bajo el títuloReligion, Faith, and Revolution) no tuvo miramientos a la hora de cargar contra el viejo ateísmo científico de Dawkins y Hitchens al calificarlo también de estar en bancarrota. Eagleton sugiere que el optimismo de la Ilustración sobre el progreso de la ciencia y de la humanidad está muerto. No importa lo popular que sean los libros de Dawkins, pues el pensamiento occidental ya no va por esos caminos. Además, el postmodernismo no puede producir una base [sólida]  para los derechos humanos ni tampoco para la justicia. 

[Todo] esto es realmente una apertura, apologéticamente [hablando], para alcanzar a no-cristianos con inquietudes intelectuales, especialmente aquellos que son más jóvenes y que tienen conciencia social. Necesitamos pensar en nuevas maneras de entablar contacto, preguntar a la gente cómo pueden justificar sus inquietudes por los derechos humanos y por la justicia social. (Una excelente ilustración de este tipo de planteamiento se puede leer en  "Does Naturalism Warrant a Moral Belief in Universal Benevolence and Human Rights?" de Chris Smith en el recientemente publicado The Believing Primate: Scientific, Philosophical, and Theological Reflections on the Origin of Religion(Oxford, 2009.)

Durante los últimos veinte años mi predicación y enseñanza se ha beneficiado mucho del esforzado trabajo de leer filosofía, especialmente la obra de viejos filósofos y eruditos cristianos (Plantinga, Wolterstorff, Mavrodes, Alston) y también de los más jóvenes. Un [predicador] tiene que ser capaz de escoger y dar unidad a varios argumentos [del pensamiento contemporáneo], presentándolo después de una manera que sea fácil de entender tanto al predicar como a la hora de evangelizar.

Estoy de acuerdo con los críticos que dicen que eI viejo racionalismo de las 'evidencias que exigente un veredicto' es algo que  hoy día no despierta el más mínimo interés. Pero ello no significa que la gente ya no haga uso de la razón o incluso construya argumentos. En estos momentos hay una gran grieta en la armadura del pensamiento occidental. La gente no quiere volver a la religión, todavía les asusta; pero tampoco le entusiasman tanto las implicaciones y los efectos de no-creer.

3. Necesitamos una gran variedad de modelos de iglesia. En su libro, Models of the Church Avery Dulles realiza un gran trabajo a la hora de delinear los varios modelos de iglesia [que se han dado] en occidente a lo largo de los siglos.  Después de dejar claro que estos son modelos que muy rara vez se dan en su forma más pura, nos presenta cinco modelos. Cada uno estresando o enfatizando: a)Doctrina, enseñanza y autoridad, o b) un profundo sentido de comunidad y vida compartida, o c) alabanza, sacramentos, música y arte, o d) evangelismo, proclamación, y predicación dinámica, o e) justicia social, servicio y compasión.

Muchos evangélicos hoy día, en su deseo de llevar a cabo su ministerio en una cultura occidental post-cristiana, se han decantado por uno o dos de estos modelos. De manera que los que, por ejemplo, creen en una aproximación del tipo 'encarnacional' más que la que [descansa en la capacidad de atracción de la iglesia], enfatizan el hecho de estar y de servir puertas afuera en medio del vecindario, la creación de pequeñas iglesias en casa y [experimentar] una comunidad más intimidad (una combinación de los modelos b y e que Dulles nos propone).  Por otro lado, muchos evangélicos que no se fían del liberalismo tan sutil de la iglesia emergente, lo que enfatizan es la combinación más tradicional de los modelos a yd. Cada uno de los bandos es bastante serio en cuanto a lo acertado de su modelo y procura hacer uso del mismo en todas partes. 

Creo que nuestra situación cultural es demasiado compleja como para tener una perspectiva tan genérica. Hay demasiados no-cristianos que nunca han ido a una iglesia. Árabes en Detroit, hmongs en Chicago, chinos y judíos en la ciudad de Nueva York, anglos en el Noroeste y el Noreste que han sido educados por padres seculares--algunos de ellos son artistas e innovadores, otros trabajan en el mundo empresarial. Todos estos son varios grupos de un creciente número de gente que no conoce lo que es la iglesia, y cada uno de estos grupos son muy diferentes entre sí. De manera que aunque no hay un modelo que pueda llegar a todos y cada uno de ellos por igual--al menos cada modelo  sí puede llegar a alguno de estos grupos.

4. Tenemos que mejorar nuestra teología del sufrimiento. Los miembros de las iglesias occidentales no saben cómo reaccionar ante el sufrimiento y la dificultad. Esto es un serio problema, especialmente [si tenemos en cuenta el tiempo de transición que vivimos y toda la incertidumbre que ello genera] --aunmento de la marginalización social--y tal vez más inestabilidad social y económica. Existen una gran cantidad de libros sobre '¿por qué Dios permite el mal?' pero su principal objetivo es sacar a Dios de en medio con la impaciencia [característica] del occidental que cree que la [única] ocupación de Dios es darle una vida [lo más segura posible]. La iglesia en occidente debe [ser capaz de superar este gran obstáculo], preparando a su gente para que sean capaces de hacer frente al sufrimiento y a la persecución.

En esta cuestión también podemos conectar con el Nuevo cristianismo global. Tendemos a pensar '¿qué podemos hacer por ellos?'. Pero en una cuestión como ésta es cuando podemos dejar que sean ellos los hagan algo por nosotros. Gran parte de la la iglesia en el resto del mundo está acostumbrada al sufrimiento y a la persecución. Ellos tienen un tipo de fe que no languidece, al contrario, crece cada vez más robusta frente a la amenaza. Necesitamos que nos instruyan en esta área. 

5.Necesitamos un gran número de iglesias en las ciudades más grandes del mundo.

¡Sé que siempre se espera de mí que diga esto! Pero no se trata simplemente de un añadido a las otras medidas para hacer frente a los grandes retos [que hemos ido mencionando]. De alguna manera, esta es la 'Gran Idea' que nos ayudará a ir avanzando en todos los frentes.

Si hubiera un rápido y vital crecimiento de varios movimientos de iglesias--de teología ortodoxa, ministerio integral y comprometido culturalmente--en las grandes ciudades globales, de manera que entre un 5% y un 10% de los habitantes de las 50 ciudades más influyentes fuesen creyentes, a) ejercería un gran impacto en la creación de cultura, b) ayudaría a que la iglesia aprendiera nuevas maneras de alcanzar a quienes nunca han tenido contacto con la iglesia (puesto que tienden a concentrarse en las ciudades), c) conectaría de una forma más inmediata a las iglesias occidentales con las nuevas iglesias del resto del mundo, d) uniría iglesias de diferentes tradiciones y modelos.

- Puedes leer original (en inglés) aquí