El futuro de las ciudades americanas -1 (Tim Keller)

A lo largo de, aproximadamente, veinte años desde 1970 a 1990, las ciudades americanas sufrieron un marcado deterioro. La migración de población afroamericana del sur a las ciudades del norte provocó que muchos blancos salieran de las ciudades y se crearan guetos en el mismo corazón de la ciudad. A finales de los 70 y principios de los 80, hubieron largos periodos de recesión que hicieron disminuir la recaudación de impuestos tributarios y llevaron a algunas ciudades a la bancarrota virtual o incluso real. Mientras tanto, la planificación urbanística de mediados del s. XX privilegió el uso del automovil y la proliferación de grandes centros comerciales, estadios, un montón de garajes sin residentes y la construcción masiva de proyectos de vivienda para los más pobres. Todo esto llevó a que al atardecer, el centro de las ciudades fuera como una ciudad fantasma, y que los vecindarios estuvieran castigados por el crimen. La clase media huyó, llevandose consigo las pocas oportunidades de trabajo, dejando atrás a los pobres aún si cabe más pobres. Las ciudades se polarizaron, por un lado el centro de la ciudad era pobre y, generalmente, no blanco; por otro lado los ricos suburbios alrededor que, generalmente, eran blancos.

Sin embargo, durante los últimos veinte años, desde 1990, las ciudades americanas han experimentado un increible renacimiento. Durante este tiempo el declive de la población en muchas ciudades se ha invertido o por lo menos se ha relentizado. Una gran cantidad de gente empezó a volver a las ciudades y el centro de muchas ciudades empezó a regenerarse desde su misma esencia. ¿Por qué? Primero, durante este tiempo los Estados Unidos experimentaron un crecimiento económico formidable y lo que ahora llamamos una serie de "burbujas" económicas. Todo ello creó una gran cantidad de nueva riqueza y nuevos trabajos. Segundo, el crimen descendió en las ciudades, lo más probable es que fuera debido a las razones de las que tanto los liberales como los conservadores hablaban (creación de trabajo, aplicación de leyes más duras). Tercero, la tendencia cultural pasó a ser lo que ahora llamamos "post-modernismo", es decir una cultura que disfruta del eclecticismo, la mezcla de lo nuevo y lo viejo, la asimetría, [cierta] confusion y descontrol, la diversidad cultural y lo artístico. Todo esto son características más propias de la vida de ciudad que la de los suburbios, que suelen ser más controlados y homogéneos. Cuarto, y tal vez el más importante de todos, los cambios en la ley de inmigración en 1965 (the Hart-Celler Act) abrieron la puerta a un gran flujo de gente procedente de naciones no europeas. Entre 1965 y 1970 la inmigración en los Estados Unidos se duplicó y de 1970 a 1990 se volvió a duplicar. La mayoría de esta ola de inmigrantes fue a parar a las ciudades americanas, renovando y diversificando muchos vecindarios. También cambió por completo la vieja y estancada dinámica bi-color de la política urbana que acostumbraba a dividir entre blanco y negro, a una situación multipolar mucho más compleja en la que se encuentran presente muchas más etnias y nacionalidades.

Como resultado de todo ello, muchas ciudades americanas empiezan a resurgir. Vecindarios de una nueva clase professional se desarrollan a la par de la clase obrera o incluso de los más pobres. Aveces el aburguesamiento [de determinados barrios] ha sido más bien destructivo y molesto para el tejido social, mientras que en otras ocasiones ha sido más beneficioso. El principal grupo de residentes en este resurgir incluía párejas maduras de la generación de la posguerra (Boomers) que volvían a la ciudad después de haber criado ya a sus hijos, jóvenes profesionales buscando vivir y trabajar en la ciudad y una ola de inmigrantes en vecindarios dentro de la ciudad y también suburbios que produjeron una generación de graduados universitarios que se trasladan para vivir y trabajar en el centro de la ciudad. Estos grupos se juntaron a las comunidades gays y de artistas que siempre han escogido vivir en comunidades urbanas. 

Nuestra iglesia fue fundada justo al principio de este renacimiento, en 1989. Por aquel tiempo, irse al centro de la ciudad para empezar una iglesia parecía algo sin sentido. El año que nos trasladamos a vivir a la ciudad de Nueva York, se publicó el resultado de una encuesta que indicaba que la mayoría de residentes de Nueva York si pudieran se irían a vivir a otra parte. ¡Eran malos tiempos! Pero, a los pocos años de nuestro inicio empecé a recibir llamadas de Iglesias, denominaciones y líderes que habían empezado a notar el renacimiento en ciudades a su alrededor. Empezaron a darse cuenta que era el momento de empezar a plantar Iglesias que alcanzasen a todas esas nuevas comunidades residenciales. 

Pero veinte años más tarde, hemos llegado al final de una era. Estamos bajo la Gran Recesión, incluso aunque oficialmente haya terminado -¿o tal vez no?- esperamos un prolongado periodo de elevadas tasas de desempleo y crecimiento económico intermitente y lento. El mismo clima económico en los 70 y en los 80 fue devastador par alas ciudades. La cuestión para nosotros ahora es, ¿qué futuro le espera a las ciudades americanas?

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Leer original (en inglés) aquí